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Frente al Teclado ... ...me pregunto por qué escribir acerca de una de las fechas más alentadoras del año, especialmente cuando nos encontramos en el umbral de un nuevo milenio, se transforma de pronto en un verdadero desafío. Esta es una época en que abiertamente nos preparamos para ofrecer un honesto espíritu de hermandad y aún así muchos a nuestro alrededor se encuentran llenos de tensiones y crecientes problemas. A veces me parece que dos mil años han hecho muy poco para cambiar las necesidades de paz y buena voluntad en el mundo. Curiosamente, es exactamente en esta fecha cuando estamos más dispuestos a esforzarnos para lograr esa meta entre nuestros semejantes. ¿Qué nos impulsa para que renazca en nosotros el esfuerzo de reafirmar los principios enseñados hace dos mil años por el hombre conocido como "El Principe de Paz"? Es durante la Navidad que florece en nosotros lo mejor de nuestra personalidad y la abundancia espiritual de esta época, debería alcanzarnos para llevar este sentimiento a los otros meses que consideramos menos espirituales. El significado y el espíritu de la Navidad nos brindan una perspectiva que necesitamos desesperadamente, así como la esperanza de que los problemas que hoy nos subyugan serán sobrellevados de alguna manera. El ideal de paz se convertirá en realidad y a pesar de los errores que podamos haber cometido, a pesar de circunstancias y situaciones desalentadoras, a pesar del contraste ofrecido por la ignorancia y la adversidad, hay inumerables bondades dentro de los límites de esta vida. Muchos son los motivos para que tengamos fe en un futuro venturoso. El espíritu de la Navidad nos ofrece un vislumbre de esperanza y hasta quizas del mismo cielo. Sea que aceptemos o no el verdadero espíritu y significado de esta fecha, que especulemos con ella o decidamos despreciarla; sin la convicción de su naturaleza este evento carece de toda esencia. El mensaje de "paz y buena voluntad para con los hombres", anunciado a los pastores en las cercanías de Belén, está vigente hoy más que nunca. A pesar de que los hombres y las naciones no han sabido escuchar o apreciar la importancia de este mensaje, a pesar de los desalientos, los recelos, las desilusiones, esta temporada simboliza la certidumbre de que lo mejor de esta vida proviene de las cosas simples y perdurables. Hagamos en esta época una pausa para rogar por la paz y la preservación de los principios más importantes del Hombre. Sea ésta una época para el auto examen y la aceptación de los valores establecidos por Aquel Ser que recordamos en esta fecha. El consuelo y la fortaleza proveídos por esta convicciones constituyen uno de los más sublimes dones de la Navidad. Tomemos en esta fecha la resolución de buscar la paz y buena voluntad entre los hombres y descubrir el espíritu de Aquel cuyo día celebramos, para que nos inspire bondad y consideración, con menos cinismo, menos desaliento, y con la esperanza y valor que emanan de la observancia de sus enseñanzas. Solo así podremos oir el cántico de los ángeles y experimentar la paz que El nos prometió.
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